Revista bimestral • Diciembre-Enero de 2010 • Año 04
  • Texto Aumentar texto Disminuir texto
  • Color de fondo Azul Blanco
  • Comparte este texto Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir a un correo

El arte de curar a través del ritual mágico

Talía Elizabeth Morales Hernández

Arte, magia, ritual y curación son términos relacionados en muchas regiones, sobre todo en antiguas culturas de Oriente medio y América. En estos sitios la magia era considerada, y en algunos sectores aún lo sigue siendo, no sólo un poder místico, sino también un arte en tanto que implica técnicas determinadas para lograr objetivos específicos.

En sus inicios la magia pertenecía exclusivamente a cultos religiosos y era una sabiduría a la que únicamente tenían acceso los iniciados. Los magos eran sabios, estudiosos de los astros, las plantas y las enfermedades; observaban la realidad con el fin de dominarla, no en sentido opresor sino, dominándose ellos mismos dentro de ella, se manejaban de acuerdo con las energías que les permitieran obtener un mejor provecho al incrementar su fuerza. En casi todas las regiones y épocas del mundo en las que fue conocida la magia se habla de ella con respeto o miedo pues, según fuera el caso, a los magos se les ha considerado desde milagrosos hasta brujos perversos porque todos los hombres les han visto como personas de poder, sabiduría y fuerza, capaces tanto de curar enfermedades como de propiciarlas, en los casos negativos.

El chamán, sabio, mago, o como se le denomine, debe poseer la confianza y fe tanto de su paciente como de su pueblo por ser ella lo que le proporciona su mayor poder y será, además, fundamental para el éxito de sus rituales. Los rituales místicos o mágicos, ya sean realizados con fines de curación u otros fines, son un arte en su totalidad ya que exigen destreza, habilidad y técnica enormes para que den el resultado prometido. Los ritos son cosa seria debido a que en ellos se disputa, en muchas ocasiones, la vida misma.

Los iniciados deben aprender a manejarse dentro de esa constante lucha entre la vida y la muerte, pues mientras comienzan su aprendizaje, una vorágine de conocimiento les penetra y les transforma. Parecida a la enfermedad, la transformación les debilita. Tienen que encontrar en aquel estado su poder para así no sólo recobrar, sino también aumentar sus fuerzas y su sabiduría. Esta condición de enfermedad es paradójica porque representa fragilidad y puede llegar a ser la vía hacia la muerte, pero su superación implica la recuperación y aumento de las energías vitales. Durante la intervención de un sabio para disuadir la enfermedad, éste debe hacer uso de todo su conocimiento y fuerza para orientar al paciente hacia el camino de sus nuevas potencias y con ellas lograr recobrar la salud.

Claude Levi-Strauss escribió en su artículo Los chamanes como psicoanalistas que éstos conseguían curar al enfermo cuando a través de términos afectivos lograban que el convaleciente aceptara en el espíritu los dolores que el cuerpo se rehusaba a soportar. Independientemente de los métodos, si el enfermo le tenía fe al chamán, entonces terminará aceptando los dolores. No obstante, el enfermo también notará que los dolores son incoherentes, de ese modo los comprende y entonces los rechaza: se cura.

[…] los conflictos y resistencias se disuelven, no debido al conocimiento, real o supuesto, que la enferma adquiere progresivamente, sino porque este conocimiento hace posible una experiencia específica en cuyo transcurso los conflictos se reactualizan en un orden y en un plano que permiten su libre desenvolvimiento y conducen a su desenlace. [1]

En la actualidad la mayoría prefiere ir con médicos especialistas a resolver sus problemas de salud que, a su manera, también realizan los respectivos rituales para revitalizar al paciente, mientras que del chamán se cree que es una especie de psicoanalista primitivo dedicado a explorar la mente y la imaginación humana, porque sabe que es ahí donde se crean la mayoría de las cosas…

[1] Chamanes a través de los tiempos. Jeremy Narby, Francis Huxley compiladores. Barcelona, Kairós, 2005
  • Imprimir Imprimir texto
  • Descargar este texto Descargar texto

Nombre (obligatorio)

Correo (obligatorio)

Sitio Web

Comentarios

Próximamente la segunda parte del artículo, con una entrevista al chamán José Mares de Texcoco, México.

Talia Morales

Hace 2 años

la introduccion es fantástica espero con ancia la segunda parte, permite entender de forma clara y precisa lo que es un ritual mágico y sus efectos en la salud, el texto es equilibrado, presentando un hecho, muy periodístico felicidades.

LAURA

Hace 2 años

Incluir el yo de una persona dentro de la patología o trastorno es algo que muchas veces se le escapa a la medicina. Como señala Jung, los rituales son productos inherentes del ser humano para la satisfacción de necesidades, que en este caso es la curación. Muy bueno, espero pronto leer la segunda parte

Alberto R.

Hace 2 años

Hola a todos. Me parece muy interesante el artículo, además de muy bien hecho. Me trae a la mente la siempre complicada relación (para bien y para mal) entre religión y filosofía. Ello ya que la magia refiere a los fenómenos que implican una intuición ?metafísica? de una densidad ontológica, más que a un engaño o montaje, como se entiende en la actualidad a la magia, de forma ramplona, a mi parecer. En relación con anterior, me viene a la mente la exposición que hace Schopenhauer de una problematización de la magia, entendida como suspensión de las leyes de la naturaleza, en el Libro 2 de los complementos de El mundo como voluntad y representación (si no mal recuerdo). En tal apartado problematiza el fenómeno del magnetismo y critica a Mesmer (magnetista germano) por creerse capaz de controlar el magnetismo de lo que lo rodea gracias a una barita, cuando en realidad, parafraseando al de Danzig, La voluntad es la que está actuando. El tema de la magia es muy fértil en este sentido: en cómo el conocimiento de la naturaleza conlleva el reconocimiento de un orden/logos (siempre problemática palabra), de aquello que tiende a ocultarse (Heráclito dixit) y de lo cual somos parte, de ahí que nos reconozcamos en ello. Traigo el tema del conocimiento, y particularmente del conocimiento de la naturaleza, en relación con la figura de Empédocles, filósofo al cual, por cierto, se le llamaba el mago, al ser descrito como filósofo y mago, al ser capaz de suspender las leyes de la naturaleza, según lo poco que sabemos de dicho autor. Lo anterior lo expongo para, con todo respeto, oponerme a Levi-Strauss, al considerar al fenómeno de la magia como un mero fenómeno intelectual, que implica el llevar a cabo una interpretación que le de sentido a la enfermedad en pos de su cura (Si no mal entiendo. En caso de que sea así, favor de corregirme). Creo que ello, con todo respeto, es tan sólo posponer el problema que conlleva la densidad ontológica y la experiencia sensorial del ritual. Sin embargo, no desdeño del todo a Levi-Strauss Me parece un muy buen punto de partida para abordar el problema. La posposición al problema, desde mi punto de vista, radica en el tema de la fe, y la densidad ontológica que ésta implica ¿No conlleva la fe una clase de certeza? ¿Una clase de intuición con base en una sensación?: ?Claude Levi-Strauss escribió en su artículo Los chamanes como psicoanalistas que éstos conseguían curar al enfermo cuando a través de términos afectivos lograban que el convaleciente aceptara en el espíritu los dolores que el cuerpo se rehusaba a soportar. Independientemente de los métodos, si el enfermo le tenía fe [Las cursivas son mías] al chamán, entonces terminará aceptando los dolores. No obstante, el enfermo también notará que los dolores son incoherentes [Aquí discrepo, ya que tal reconocimiento de la incoherencia implica un tipo de certeza lo cual se opone a la fe, ya que ésta última radica en el desconocimiento de aquello que se cree. Nuevamente las cursivas son mías], de ese modo los comprende y entonces los rechaza: se cura.? No desdeño lo dicho por Levi-Strauss, al contrario: considero que plantea un muy buen punto de partida, insisto, para abordar el problema, al igual que creo que lo haría Paul Ricoeur, al hablarnos de horizonte de sentido, como diégesis en la cual se lleva a cabo una realización del significado, que implica a los elementos de dicho horizonte, en este caso, el ritual. Quisiera retomar la cita de Levi-Strauss: ?[?] los conflictos y resistencias se disuelven, no debido al conocimiento, real o supuesto, que la enferma adquiere progresivamente, sino porque este conocimiento hace posible una experiencia específica en cuyo transcurso los conflictos se reactualizan en un orden y en un plano que permiten su libre desenvolvimiento y conducen a su desenlace.? Donde veo la posposición del problema es cuando usa como explicación la disolución de los conflictos y resistencias a través de la reactualización del plano que permite el desenlace y libre desenvolvimiento de los mismos, en este caso el ritual. Pondré un ejemplo personal del Dr. Victórico Muñoz, quien dio el mismo en clase (perdón si cometo alguna imprudencia). El Dr. Muñoz comentó que alguna vez, en su natal Puebla, se peleó con dos gemelos. Contó como en muchos pueblos de México, todavía existe la creencia de que los gemelos tienen poderes mágicos. Después de haberse peleado con estos chicos al Dr. Muñoz se le inflamaron las amígdalas (sin albur). Fue entonces que le dijeron en dicho pueblo: ?Los gemelos te echaron las bolas? (sin albur nuevamente). Lo llevaron a un ritual en el cual el doctor participó sin reserva alguna, ya que quería curarse. Después del ritual se curó. Podemos ver en este ejemplo lo que bien describe Levi-Strauss: Los conflictos y las resistencias que conllevan la incertidumbre y el descontento de la enfermedad, además de la misma, de su padecimiento, como epifenómeno de dichos conflictos y resistencias, se desenvuelven libremente en el ritual hasta llegar a su desenlace, en tanto que tales conflictos y resistencias están inscritos en un Horizonte de sentido (Ricoeur dixit). Sin embargo, me parece que la explicación no resuelve el problema al ubicarlo sólo dentro de una diégesis: ¿Qué es lo que realmente pasa cuando el cuerpo se cura a través del ritual? ¿Qué papel tiene el mismo en dicha curación, tomando en cuenta el papel del significado y la palabra que conlleva, a tal grado que es capaz de influir en la densidad ontológica de un fenómeno orgánico como es el caso de una enfermedad? Creo que esas son las preguntas referentes a una ontología y a la problematización que conlleva la descripción del ser humano como un ser simbólico. Sin embargo, tal descripción y problematización también me parecen buenos puntos de partida para abordar el tema de la magia como problema filosófico. Sólo pongo tales problemas sobre la mesa para discutirlos, no pido una solución, creo que ello implicaría un verdadero acto de magia. Saludos y Felicidades por abordar tan buenos temas, sigan así, van muy bien.

Eduardo Ledesma

Hace 2 años

Gracias por sus comentarios. Eduardo gracias por tomarte el tiempo de compartir tu reflexión. Sigue siendo un enigma lo que ocurre en los cuerpos al momento de su curación, al menos para los filósofos; sin embargo, también es cierto que son curados, así que lo único que me queda por pensar es que quizá aquel dicho popular de que "la fe mueve montañas" tiene algo de cierto. Durante un ritual sólo se consigue el objetivo mientras el enfermo permita la curación, o sea, mientras tenga fe en que simplemente ocurrirá, o bien mientras no la rechace.

Talia Morales

Hace 2 años

quiero tener esta informacion es interesante me gusta

glinnis salazar

Hace 11 meses

Arte
Campamento alegórico

Surcado arbitrariamente por los bailes y los saltos de una caravana de gitanos, por el abrazo del rizoma contra la tierra, por el paso de los túneles del topo y por el viento: el campo se encuentra listo y abierto –en esta sección de arte–, para dejar crecer desde sí a una tormenta de temporal que barra con el suelo liberando plantas y maleza; pozos, insectos, dioses; cruzados unos con otros del modo en que se cruzan las imágenes, los juegos, los tubérculos.

Galerías, obras, performance, exposiciones, museos, conceptos y personas: serán tratados en un artículo diferente cada mes –en la sección presente–; distinguiendo, sin embargo, a un elemento artístico en traslado: por un instante en el andar errático del tiempo crónico del arte, y al siguiente en el reconocimiento de un sitio semejante a un campamento saturniano, ocupado por alegorías en traslado.

Publicaciones relacionadas
Campamento alegórico

Enlaces recomendados