Revista bimestral • Enero-Febrero de 2012 • Año 111
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Espectro de luz

Adrián Soto Briseño

Adrián Soto (Ciudad de México, 1979) es poeta, ensayista y traductor. Ha publicado la biografía Quetzalcóatl, la efigie de luz en Editores Mexicanos Unidos, y el prólogo al ensayo “La Cristiandad o Europa” de Novalis en la colección Pequeños Grandes Ensayos de la Dirección General de Publicaciones de la UNAM, así como los ensayos “El transporte trágico” y “El pasajero espectral” en la revista Quehacer editorial, además de “Un breve recorrido por la montaña romántica”, y “La incubación de lo siniestro”, éste último sobre la novela Mandrágora de H. H. Ewers, en la revista electrónica Punto en Línea; también ha publicado poemas, traducciones y ensayos en las revistas Hotel, Aeda Lamm, Literalgia, Quehacer editorial y el Periódico de Poesía de la UNAM. Se ha especializado sobre todo en romanticismo alemán y en literatura japonesa contemporánea.


Quizá no sea humano: mi deseo es pintar la luz al reflejarse
sobre la pared de un edificio.

Edward Hopper

Advertencia

Siempre me ha entusiasmado el que en la obra de ciertos pintores todo lo percibido se reduzca al lienzo y, de alguna manera, el lienzo se reduzca a lo percibido, trasgrediendo las dimensiones del mundo se les supera al añadirles una manifestación interna, que sólo gracias a la organización del artista logra mostrarse; así se suplanta la realidad por algo más profundo: la conciencia de la superficie. Lo que el pintor vuelve evidente en esos cuadros es que todo es superficie, aún nuestra noción de lo real, incluso el peso que nos arrastra hacia el abismo; sólo así el pintor puede trascender la apariencia y demostrarnos que el mundo es un resplandor y nosotros somos sólo espectros que proyectan esa luz, el prisma infinito de su manifestación.

Es por eso que los poemas que aquí presento no son transcripciones exactas de las obras que los originaron, en algunos casos incluso parecería que he olvidado el vínculo con aquello que los motivó, pues busco representar una letra más antigua: el principio luminoso que se manifiesta a través de ellos y los anima.

Adrián Soto


David Caspar Friedrich

Paisaje transfigurado
(Der Morgen)

Qué belleza me revela la niebla
cuando baja de la montaña e inunda el valle;
el horizonte reluce como un oculto misterio:
es la luz del sol que palpita y se transfigura tras la bruma matinal,
como el nacimiento de los ángeles
que caen cual gotas turbias al mundo.



Horizonte negro
(Morgennebel im Gebirge)

Estas lejanas montañas que miro
son los ecos brumosos de otras cimas
que resuenan inmensos en la roca;
y si me acerco a ellas con profundo anhelo
marchan, se alejan, montañas tras montañas azules…
como un eco va expandiéndose en la noche.

Ésta debe ser la forma de un dios:
cuando el horizonte se hace negro
y cae abismalmente sobre las montañas.



Dispersión de la luz
(Gebirgslandschaft mit Regenbogen)

Tras la lluvia tardía
observo el cielo confuso
perfilar la penumbra en la montaña.

Nubes oscuras se dispersan
y las partículas de humedad refulgen
ante el sol que se retira:
un espectro de luz se abre
brillante en el aire…

Pienso entonces que cada ser es un cristal
que proyecta la luz y la refracta:
un arco luminoso
suspendido
sobre la lúgubre oscuridad de la montaña.



Sombras tras la tormenta blanca
(Klosterruine im Schnee)

Encontré un trono oscuro sobre la nieve,
estaba hecho completamente de cuervos
como la resonancia de un dios antiguo,
sus sombras ardían en la nieve hasta calcinarla.

Di un paso en seco
y los cuervos se dispersaron en un aleteo de luz…
en aquel lugar no existían más ecos.

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Topografías

En esta sección hallarás un campo de tubérculos, invadido por colonias de musarañas –dispersas en incontables túneles y madrigueras–; bajo enjambres de abejas sobrevolando la hormigueante superficie de la tierra, al tiempo que unos nubarrones densos amenacen con su olor, diciendo: se avecina una gran lluvia de verano. Entonces los insectos volarán a sus colmenas a causa del color del cielo, y el cielo estará minado por metáforas acerca de la gravedad que ciñe al mundo desde el centro (iguales a volúmenes de gotas): aligerándose y yéndose hasta perderse en la altura –cada vez menos visibles–; a medida que gane fuerza la fuga de la fuerza misma: desplazándose entre la precipitación, los sonidos y los reveses de un barómetro sensible, observándolo todo.

Dicho al revés: Es esta una agradable y espaciosa sección literaria, entonada con el tema del número en que se descubra la literatura cada mes, –aquí–: entre las huellas virtuales que deje Aion.mx, al correr de sus volúmenes.

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